ALBANIA
Albania existe en los márgenes del mapa europeo, discreta y profunda a la vez. La recorrí de Tirana hacia el sur y fui descubriendo que Albania no se deja resumir fácilmente: la Tirana colorida y caótica, Berat y Gjirokastër con sus casas de piedra y su pasado otomano intacto, declaradas Patrimonio de la Humanidad, las montañas que se adentran hacia un interior salvaje que parece ajeno al resto del mundo. Y luego llegué a la Riviera jónica, donde las montañas caen al mar Jónico y el agua toma colores que parecen inventados, en una costa que guarda todavía algo de lo que Europa ha ido perdiendo.